Jueves 09 Septiembre, 2010
   
Texto

Acto de apertura de la Consulta Nacional

 

Amigos y amigas:

 Es para mi motivo de gran satisfacción estar hoy aquí.  A cinco semanas  de haber iniciado nuestra gestión de gobierno y en la compañía de todas y todos ustedes, damos inicio a un proceso de consulta ciudadana que hará confluir a una amplia gama de actores sociales para formular lo que será la Política Integral y Sostenible de Seguridad Ciudadana y Promoción de la Paz.

 Este esfuerzo nacional que hoy emprendemos, resultará en las pautas que deberán orientar a nuestro Estado y a nuestra sociedad para afrontar el problema de la inseguridad ciudadana con una visión de largo plazo, con una intervención integral,  y con una acción sostenida.  Este esfuerzo tiene lugar gracias al apoyo serio y decidido del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que ha venido arrojando luz sobre un tema tan complejo como el que hoy nos ocupa y al que  agradezco su valiosa contribución en la persona de su Representante Residente la señora Luisa Carvalho.

 El compromiso que adquirí con todos los costarricenses por los próximos cuatro años, me obliga a otorgarle un lugar prioritario al tema de la seguridad ciudadana en nuestra agenda de gobierno.

 Lo cierto es que hoy vivimos entre barrotes y alambre de navaja, entre portones y candados, entre angustias y temores.  Nos encerramos en las fortalezas que construimos y nos  alejamos de los espacios que en su momento compartimos.  Los juegos y risas de niñas y niños en parques y avenidas, ceden ante apresurados transeúntes amenazados por el despojo y la agresión. Las ciudades se vuelven más desoladas y más tristes, y nosotros los ciudadano mas recelosos y más temerosos.  La desconfianza invade todos nuestros rincones y alcanza a nuestras instituciones.  Finalmente, el “sálvese quien pueda” termina por minar nuestro pacto social y por cuestionar nuestro más preciados valores: la paz y la solidaridad.

 Se bien que la situación de inseguridad que aqueja a nuestra nación, demanda nuestra atención prioritaria en los próximos años.  Pero también, estoy consciente de que Costa Rica entera viene clamando por una política integral y sostenible, una política que sea formulada a partir de los aportes de amplios y variados sectores de la sociedad y que se sostenga en el tiempo, más allá del período de una sola administración.

 En cumplimiento de esta obligación, nos encontramos hoy aquí.  Al cabo de los próximos sesenta días se habrá concluido la  consulta y se contará con un instrumento de política pública para combatir la criminalidad desde sus múltiples facetas.

 Esta política de atención a la problemática de la seguridad ciudadana debe tener una visión integral y una visión de Estado. Agudo análisis hace la Contraloría General de la República cuando afirma que las administraciones de los últimos 15 años no han fallado en incluir el acápite de seguridad ciudadana en sus planes de gobierno, pero que las medidas tomadas no han sido integrales ni su continuidad ha podido ser garantizada más allá del período de cuatro años con el que cuenta cada Administración. Como resultado, señala el ente contralor, ninguno de los planteamientos ha tenido un impacto significativo sobre la delincuencia.

 Aunado a este enfoque integral de la política de seguridad ciudadana, también es esencial comprometer a todos los sectores de la sociedad para que sean parte de la solución.

 Y es que cada persona tiene algo que aportar en la resolución de esta importante tarea, ya sea de manera colectiva o individual.  Por ejemplo, es parte de la solución aquel ciudadano que por más atractiva que resulte la oferta, se resiste a comprar artículos que comprometen la legitimidad de su origen. Es parte de la solución aquella madre o aquel padre que le inculca a sus hijos las normas básicas de convivencia social y de respeto hacia los demás. Es parte de la solución, aquella comunidad que lejos de abandonarse a si misma a la indiferencia y el desorden, se organiza y lucha por recuperar su paz y su dignidad. 

 Es parte de la solución, atender el llamado a esta consulta por parte de todas y todos los ciudadanos que tengan algo que decir y algo que aportar.

 La Consulta Nacional sobre la Política Integral y Sostenible de Seguridad Ciudadana y Promoción de la Paz se regirá bajo ciertos principios que ya he mencionado pero que merecen ser reiterados. Estos son: la integralidad, la concertación y la sostenibilidad. La integralidad implica tomar en consideración la complejidad del problema de la criminalidad, las diversas facetas que lo componen, así como las respuestas que las diferentes instituciones o actores le pueden dar. La concertación se logra cuando se encuentran consensos y compromisos de los principales actores involucrados, y es de suma importancia puesto que las estrategias y acciones demandarán su colaboración. Por último, la sostenibilidad se refiere a la visión de futuro que permite que las estrategias y acciones persistan a pesar de los cambios de autoridades y de gobiernos. La preocupación por la sostenibilidad debe incorporar de manera imperativa los aspectos financieros, es decir los mecanismos mediante los cuales seremos capaces de garantizar el financiamiento permanente de un sólido modelo de seguridad para nuestro país.

 A la vez que iniciamos la realización de esta Consulta Nacional, el Gobierno de la República avanza en la ejecución de un conjunto de acciones prioritarias para mejorar la situación de seguridad de nuestra población. Y aquí quiero ser muy enfática, este gobierno tiene muy claro el norte y la ruta a seguir en su política de seguridad ciudadana. Esta consulta no supone un compás de espera para la acción, estamos actuando desde ya.  Esta consulta supone, como ya ha sido dicho, un valioso complemento para la planificación.

 A la par de la organización de este proceso de consulta, en estos primeros 40 días de gobierno, hemos instalado el Consejo Presidencial de Seguridad Ciudadana que reúne a las principales instituciones gubernamentales a cargo de las tareas de control y prevención de la seguridad y la violencia en nuestro país.  En el seno de esta Comisión hemos definido cuatro áreas de intervención: la política integral y sostenible de seguridad ciudadana; el fortalecimiento de la policía y del sistema penitenciario; la prevención y el control de la delincuencia en comunidades de alto riesgo y en espacios públicos; y el combate al narcotráfico y al crimen organizado.

 En estos primeros 40 días, hemos iniciado acciones claras y contundentes en cada una las áreas mencionadas.  Se han seleccionado diez distritos vulnerables, se están diseñando los protocolos de intervención integral en dichas comunidades y se ha fortalecido la presencia policial en lugares públicos.  Igualmente, se han identificado un conjunto de centros educativos que padecen problemas de violencia y agresión y los equipos multidisciplinarios se aprestan a intervenir.

 En estos primeros 40 días, hemos iniciado los estudios de factibilidad para la construcción y diseño de una Academia Nacional de Policía que nos garantice los mejores estándares de capacitación y formación de nuestras fuerzas policiales. También, hemos iniciado el proceso que nos llevará

 En estos primeros 40 días, hemos asignado los recursos necesarios para la creación de la Plataforma de Información Policial, avanzamos en los esfuerzos para la instalación del Centro Judicial para las Intervenciones telefónicas que fortalecerá  la investigación de casos de crimen organizado, y estamos a pocos días de instalar en los puertos de nuestro país los dispositivos electrónicos que nos permitirán detectar cargamentos de drogas en contenedores.  Además, mediante la figura del Comisionado Nacional Antidrogas estamos articulando mejor los esfuerzos que nos llevarán a dar golpes fuertes y certeros a los mercaderes de la droga y de la muerte en nuestro país.  Con respecto a este último tema, deseo enfatizar que no podemos conformarnos con el mero decomiso de cargamentos de drogas, por más grandes que estos sean.  Debemos avanzar hacia una etapa más compleja y más efectiva del combate al narcotráfico consistente en golpear las estructuras delictivas, así como combatir el lavado de activos.  A estas mafias organizadas quiero decirles que Costa Rica no está dispuesta a convertirse en el receptor de quienes hoy huyen de la policía y de la justicia en países como México y Colombia.

 Amigos y amigas:

 El día de hoy nos hemos reunido en un sitio que fue escenario de las más tenebrosas y crueles historias. Un sitio que, por mucho tiempo, fue símbolo de represión, de sanción sin garantías, de castigo sin control. Antes de convertirse en el espacio de aprendizaje y de  cultura que es hoy,  este fue un lugar de sufrimiento y de oscuridad. En reconocimiento a ese capítulo negro de nuestra historia, me gustaría recalcar algunas premisas básicas de la manera en que deberemos vencer la inseguridad ciudadana. Cualquier política integral y sostenible de seguridad habrá de inspirarse en los sólidos fundamentos del Estado de Derecho, deberá regirse por el imperativo de reivindicar la condición humana de cada persona,  y deberá tener la mira puesta en alcanzar, algún día, por más remoto que lo imaginemos, una sociedad en la que cada cárcel termine siendo escuela, y en la que cada celda de castigo y opresión, termine siendo espacio de disfrute y recreación.

 Muchas gracias,

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